Sábado Diablo Mudo 2022

Al día siguiente, cuando mis ojos se abrieron el domingo, tras el cuarto sábado de nuestra cuaresma, Sábado de Diablo Mudo, lo primero que escuché, retumbando todavía en mi cabeza, fue un fragmento de un cántico coral que dice “nos une y alienta, nuestra Semana Mayor”. Exactamente la misma estrofa que escuché justo al sentarme en la mesa de La Sentencia de Jesús la noche anterior. Y una sonrisa me llenó el rostro, pues, ¿cómo no me iba a despertar recordando ese momento si se me había clavado no solo en mi mente sino también en mi alma?

Justo después, no pude evitar recordar a un hermano de La Sentencia que siempre que habla con un forastero le dice, una y otra vez, que lo que se vive en su pueblo no se puede explicar. Pues ahora, después de haber pasado una noche de cuaresma con vosotros, lo entiendo. Imposible es definir ese organismo vivo que es una mesa en vuestro cuartel, esa facilidad de palabra, canto y poesía, esa capacidad de recibir al invitado como uno más desde que pone un pie en vuestra bendita casa, esa armonía que hace al ambiente fluir desde el silencio al jaleo. Y es cierto que, nosotros, pontanos nacidos o adoptados, sabemos de qué va esto, pero no en todos los grupos de nuestro pueblo se vive la tradición con el inmaculado respeto que os caracteriza. Cristianos como vosotros, hermanos, hacen grande nuestras costumbres y nuestra forma de vivir en la gloria estos cuarenta días.

Cada día vivo más intensamente este bendito periodo del año y cada día me sorprende más como las palabras, que se vierten en grupos como el vuestro, riman. No me refiero esta vez ni a las poesías ni a las cuarteleras, pues, para mí, todas y cada una de las intervenciones que tuvieron lugar durante el sábado rimaron con el alma de los presentes, sin necesidad de ser en asonante ni en consonante, sino en el mismo sentimiento que nos une. Quizás sea un modo demasiado poético de querer deciros lo fundamental que es que los hermanos se expresen, se abran y se emocionen en su casa, y aún más delante de dos grupos, pues eso denota la confianza máxima que nos tenemos y como disponemos de la innata habilidad de un manantero para entender al prójimo. Como buenos hermanos, unidos por una causa única, en ocasiones pensamos parecido y también actuamos de forma similar. Qué difícil es creer en la simple casualidad cuando, poco después de recibir como obsequio y gesto de hermandad la pata de Diablo Mudo de Las Lamentaciones, el presidente de La Sentencia se dispuso a hacer justo lo mismo. Dios los cría y ellos se juntan, recita el refrán, y eso fue justo lo que pensé, pues mucho tenemos todavía que aprender de vosotros, nuestro espejo al que mirarnos, pero ya empezamos a tener gestos similares que indican lo bien que nos estáis enseñando. Esta bajada de pata por parte de nuestro presidente la sentimos como nuestra propia todos los hermanos de Las Lamentaciones, tanto allí presentes como en la distancia, pues no os imagináis lo que nos honra que se nos conceda ese privilegio. Vuestras palabras hacia nosotros, llenas de consejos sabios, nos impulsan a mejorar, y que nos premiéis con el mayor galardón que una corporación puede otorgar en cuaresma, nos hace más fuertes, pues ahora no podemos decepcionaros dada la confianza que habéis puesto en nosotros.

Podría extenderme durante páginas y páginas, y divagar sobre todos y cada uno de los recuerdos y pensamientos que me han invadido a lo largo de esta semana, porque eso habéis conseguido, que no deje de pensar en lo vivido durante esa noche. Sin embargo, prefiero ser breve y terminar aquí, reiterando la importancia de La Sentencia en la Cuaresma y la Semana Santa de Puente Genil, y la inexplicable habilidad que todos los que formáis parte de vuestra corporación tenéis para sembrar una semilla en los que tenemos el placer de convivir con vosotros. Semilla que siempre germina y que crea un árbol perenne en nuestros corazones haciéndonos amar con toda nuestra alma nuestras tradiciones. Hermanos de La Sentencia de Jesús, muchas gracias por ser inolvidables.

Los hermanos de Las Lamentaciones de Jeremías.

Sábado Transfiguración 2022

Un Sábado más…y un Sábado menos para llegar a nuestra querida Semana Santa.

Sábado de Transfiguración, un día marcado para mí siempre en la Cuaresma, pero este año si cabe aún más.

Este Sábado me levanté como otro día de Cuaresma, pero había algo dentro de mí que me hacía tener la cabeza situada en otro sitio…pensando en que quería ir a la Corporación desde bien tempranito, ya que el día merecía la ocasión, las madres visitaban nuestra casa cuartel y compartían mesa y mantel con sus hijos.

Aparecían los primeros mensajes “A qué hora quedamos”, “Esperar un poco más que llego justo ” y yo sinceramente, hermanos, me quemaba por dentro, porque no hay más impotencia que querer y no poder, ya que por motivos laborales todavía no sé lo que es sentarme con mi madre en nuestra casa con todos vosotros.

Fotos, videos y audios…llegaban durante toda la tarde y me llenaba de alegría de cómo estabais disfrutando el día.

Llegó el momento de salir del trabajo con ganas de estar con todos vosotros. Nos encontramos en Jesús, poco rato eso sí, por la lluvia. Cuando entré por las puertas del cuartel sentí un escalofrío, quería exprimir cada milésima de segundo de esa noche.

Ratito distendido de tertulia en nuestra barra.

Suena el martillo!! Y como un paso a costaleros se hizo el silencio y entramos al salón.

Mesa llena de alegría y conversaciones varias y yo cual niño que llega tarde a clase queriendo enterarse de todo en cuestión de segundos…

Nuestro hermano Sergio, en voz del presidente se dispone a asignar la pata de Transfiguración. Unas palabras que siempre analizas para deducir y saber cuanto antes quién será el afortunado de bajar la pata.

Cada palabra estrechaba el cerco y…sí, mi primera pata como hermano de la Sentencia de Jesús, palabras que me llenaron de alegría y emoción, y todo un honor y satisfacción poder quitar a nuestra vieja su tercera pata. ¡Gracias Ezequiel!

Una pata con una trayectoria que desde 2013 está llena de momentos buenos y no tan buenos, pero eso es lo que me hace ser más fuerte y sentenciado. Muy especial este año por distintos motivos, ser hermano de luz por primera vez este Martes Santo junto a vosotros, mi casamiento y también que haya sido Sergio quién me haya dado las dos patas que tengo el mismo Sábado, el tercero de Cuaresma.
Han pasado años difíciles…pero como dijo el Señor: Toma tu cruz y sígueme.

¡Gracias a cada uno de vosotros!

¡Vivan los Doctores de la Ley!

«…y yo, cual niño que llega tarde a clase, queriendo enterarse de todo en cuestión de segundos…”

Cristian Pérez Delgado

Hermano de la Corporación

Sábado Tentaciones 2022

El tiempo parecía que no había pasado, pero a la misma vez… parecía que había pasado un siglo…

Dos años desde aquel, tantas veces recordado, tercer sábado de cuaresma del 2020; donde pude disfrutar sin limitaciones de lo que amo, de la tradición más longeva que existe en Puente Genil.

Decidí vestirme e irme andando solo hacía el cuartel. Tomé el camino más largo, quería pasar por el mayor número posible de calles mananteras. Volví a percibir el ambiente que más anhelaba: murmullos, cánticos, olor a preparos y vino, risas, … de cada cuartel abierto salía aire de alegría y mananta. El oxígeno más puro para los cristianos.

Al llegar, el vello de punta. Los primeros abrazos con los hermanos van de la mano de la mayor de las sonrisas, pero también de alivio, de volver a estar donde quiero, de que todo había pasado.

Llegaba el momento de entrar al salón, y por fin, tras las preces de nuestro hermano Óscar Cejas, llegó el primer brindis. Las emociones ya no podía controlarlas… había esperado tanto ese momento, que en la garganta tenia un nudo que apenas me dejaba hablar.

Tras las primeras cuarteleras, llegó la intervención de nuestro hermano David Bascón, que había tenido el honor de levantar la primera pata de nuestra vieja cuaresmera. Nos regaló la lectura de la crónica que realizó de dicho sábado de carnaval, en el que no pude estar presente. Nuestro hermano Ignacio Sanz, también intervino en la mesa, donde nos dejó más que claro, el amor que siente por nuestra Corporación, por sus hermanos, y cómo se ha convertido en un gran manantero, a pesar de no ser de Puente Genil.

Después de numerosas charlas con los hermanos, bromas y recuerdos… antes de finalizar el tapeo, nuestro hermano Francisco Morillo nos transmitió en su intervención, cómo el ambiente de la mesa le hizo cambiar toda percepción posible de la cuaresma que le llegaba.

Era el momento de visitar al patrón. ¡Qué ganas tenia de ver a mi añorada Alpatana! Entre copas y cánticos con los hermanos, habíamos llegado al Calvario… todo iba tan rápido que quería parar el tiempo.

Sin embargo, el tiempo se paró para vivir un momento entrañable. Junto con el hermano Toni, nos adelantamos en la bajada y pudimos disfrutar, estoy seguro, de algo que no se nos va a olvidar en la vida. Tuvimos la suerte de entrar al cuartel de El Viejo Pelícano, donde la Schola Cantorum hizo una visita para rendir homenaje a Manolo Machuca. Las palabras de Rafa Sánchez fueron, las que cualquier cristiano quisiera recibir, el día que no se encuentre en la tierra. Después, un cántico al Sepulcro. Recuerdo que le dije a nuestro hermano Toni: “creo que esto se puede estar escuchando hasta en el mismísimo Calvario”, el sonido era el de mil gargantas queriendo que aquel homenaje llegara al cielo. Fue impresionante. ¡Qué momento!

Aun emocionados y con la hora justa, llegamos a la cena. Unas cuarteleras… y nuestro hermano Víctor Migueles tomó la palabra para transmitirnos sus sentimientos y entonar el Himno de los Ausentes. El sábado tan esperado, parecía insuperable… pero me equivocaba.

El hermano Raúl García, que presidía la mesa en ausencia de nuestro presidente, se disponía a entregar la pata de tentaciones. Al ritmo que lo iba escuchando, el corazón cada vez me iba más rápido. Y cuando citó en sus palabras a mis dos hijas, ahí ya me di cuenta de que el sábado iba a ser, más que el soñado. Desde el 2010, que recibí la pata de hermano ejemplar, llevaba sin levantar ninguna.

12 años, 84 patas después… tenia el honor de volver a sentir lo más mágico que a un hermano de La Sentencia de Jesús le puede pasar. En todo este tiempo, me había emocionado con cada pata y con cada hermano homenajeado. La felicidad de mis hermanos siempre ha sido y será la mía. Tras la lectura de la biblia, y dar las gracias al presidente, me dirigí a mis hermanos para dar lo mejor que tenía de mí. Habíamos perdido demasiados momentos, abrazos y encuentros, … Las palabras que me salieron del corazón terminaron con el mensaje que siempre quiero que esté presente: “aprovechemos cada sábado de cuaresma, cada comida, cada momento con los hermanos… porque no sabemos cuando puede ser el último”. Hermanos, gracias por todo lo que me dais, aportáis y enseñáis. En mi corazón siempre. Os quiero.

¡VIVA LA SENTENCIA DE JESÚS!

¡VIVA LOS DOCTORES DE LA LEY!

«…la cuaresma, el oxígeno más puro para los cristianos…”

Francisco José Trenas Navas

Hermano de la Corporación

Sábado Carnaval 2022

Decía el hermano Presidente: “Y es que mil cosas bonitas van a pasarte esta noche”.

Lo que él no sabía es que desde el Jueves, de apellido Lardero, llevaban pasando cosas muy bonitas dentro de estas cuatro paredes. Y en ese momento se refería a mí, pero por mi cabeza, que ni me imaginaba que se estaba dirigiendo hacia mi persona, pasaban todos y cada uno de los rostros que estábamos aquí presentes. Porque es cierto, mil cosas bonitas pasaron esa noche.

Algunos privilegiados tuvisteis la oportunidad de veros y abrazaros desde bien temprano, pues se desarrolló el tradicional almuerzo del Primer Sábado de Cuaresma al que solo asisten los hermanos del Cuartel, sin invitados. Otros no tuvimos tanta suerte y nos unimos más tarde. En mi caso, me encontré con el resto en la Plaza España, frente a la Iglesia de San José, pues veníais de hacerle una visita al hermano José Ramón (Román para los amigos).

Y una vez llegados a nuestra Casa, sonó el llamador, ese que nos avisa de que, efectivamente, “mil cosas bonitas van a pasar esta noche”. La mesa rebosaba de alegría, los brindis y las risas fueron incontables, los cánticos, las cuarteleras. Y las intervenciones. La Sentencia tiene esa capacidad de hacerte pasar de la broma a la seriedad en un segundo. Y de repente, en la mesa solo se oye el silencio y las palabras de un hermano:

El reloj de arena se paró, -haciendo un gesto sobre la mesa como si el reloj de arena se tumbara horizontalmente- pero hoy le hemos dado la vuelta -volviendo a poner el reloj de pie-. Y parece que el tiempo no ha pasado. (Palabras del hermano Rigo)

Pero sí ha pasado mucho tiempo. Y llegó la subida a Jesús, ahora con sus vasitos de plástico y sus bromas correspondientes. Y hombre, todo hay que decirlo, los brindis no suenan igual… A la bajada, un tentempié en nuestra barra y de nuevo al salón. Vestido de gala, con la mantelería que nos regalaron nuestras madres, precisamente justo antes de que el mundo se paralizara. Volvieron las intervenciones, las palabras de amor de unos hermanos hacia otros, de nostalgia, de futuro. Y también pasó que tuve el enorme honor de ser el encargado de bajarle la primera pata a nuestra querida Vieja. A partir de aquí no sé muy bien cómo expresar que pasó. Sorprendido y muy muy feliz me dirigí al atril para agradecer, si es que se puede agradecer lo suficiente, lo que significa descolgar una pata en La Sentencia. Harían falta 7 viejas, no 7 patas, para ser justo con los corazones que componen la Corporación. Por eso me hallo escribiendo estas palabras, para intentar agradecer y estar a la altura de lo que supone la, ya bautizada, Terapia Sentencia para cada uno de nosotros.

Gracias por ayudarme a ser mejor persona, mejor cristiano y mejor compañero.

Familia, esto es necesario, y como ya dije, hay que vivirlo sin miedo. Y que nadie nos haga pensar que estamos obrando mal. No voy a decir que esto ya no hay quien lo pare, porque, demostrado está que nunca se sabe. Pero si el mundo vuelve a pararse, hermanos, que nos pille aquí.

¡Viva vuestro grupo! ¡Viva La Sentencia! ¡Y que viva la vida!

«…gracias por ayudarme a ser mejor persona, mejor cristiano y mejor compañero….”

David Bascón Esojo

Hermano de la Corporación

Un resurgir de sensaciones

Hoy quiero transmitir lo que para mucha gente será algo insignificante, pero quien disfruta bajo las trabajaderas, me comprenderá.

El viernes amaneció soleado, aparentemente era un día como otro cualquiera, pero antes de empezar a trabajar, mi móvil sonó y para mi sorpresa, era un mensaje de mi capataz dirigido a toda la cuadrilla, en él, nos recordaba la citación para el primer ensayo con el Señor, el primero desde hace 23 meses.

Cuando me dirigía a Puente Genil desde Sevilla – mi actual ubicación -, con marchas de Afligidos de fondo, no podía evitar sentirme nervioso por el reencuentro con mis hermanos, con los que llevaba sin tener contacto directo desde hace tantísimo tiempo, y estaba convencido que esa noche sería inolvidable.

Como es de costumbre, antes de ir al ensayo, los hermanos de la Sentencia hacemos una “previa” en el cuartel, y allí pude comprobar, que no solo era yo quien tenía esa cara de felicidad por el esperado reencuentro, éramos como niños en la víspera de la noche de reyes.

Llegamos a calle Casares, y empecé a recordar cómo era esa añorada “normalidad” que disfrutábamos hasta hace escasamente dos años. La calle estaba abarrotada de costaleros, comencé a saludar a hermanos que llevaba sin verlos desde el último ensayo de 2020, empezaron a fluir los sentimientos, me encontraba un poco nervioso, pero todo se fue disipando a medida que saludaba a unos y otros. A lo lejos escucho al Capataz decir que nos vayamos “haciendo la ropa”, esa frase, que inesperadamente para mí, hace que me recorra un escalofrío por el cuerpo y es que esas tres palabras guardaban tanto significado esa noche… significaban la vuelta, significaban que estábamos más cerca de alcanzar el cielo en una sola “levantá”. Y es entonces cuando se empiezan a despertar mis sentidos, saco el costal de mi macuto y el tacto de la doble trama o ese olor característico del costal, hace que mi mente empiece a recordar lo que tanto había echado de menos.

Una vez hecha la ropa, busco a mi hermano Luís para que me “tire de ella” y me la lleve a su sitio para “cargar” bien esos kilos que tanto añoro. De pronto, escucho el martillo hacer pum, pum pum, y siento que mi cuerpo se paraliza y que empiezan a agudizarse mis sentidos aún más si cabe.

Me meto bajo mi trabajadera, veo a mi “cuarta potente” y esa sensación de acariciar “el palo” y apoyar el costal, es indescriptible. Suena el llamador de nuevo, se escucha al capataz llamar al patero y volver a sentir ese “aaaayyyyyy” que se te clava en el alma, hace que me vuelva a subir a la nube de todos los años. ¡Yo que creía que esas sensaciones ya las estaba perdiendo!

Salimos a la calle a las órdenes del equipo de capataces, volvieron  a sonar nuevamente las marchas por la calle en las noches previas a Semana Santa, se escuchó al ”piador” ensayando para darle el toque mágico que cada Martes Santo hace que vibremos de emoción bajo el paso, el sonido del crujir de la madera cuando vas andando o el son del racheo de las zapatillas al unísono de todos los costaleros, hacen que se me erice el vello, y sin darme cuenta estoy dentro de esa burbuja en la solo estamos Él y yo, donde le cuento mis penas e inquietudes, donde rezo con el alma a cada pasito que doy y donde le pido por todos y para todos, además de rogarle que no nos deje nunca más pasar por este parón en la vida y agradecerle que un año más me permita ser sus pies para poderlo acompañar el Martes Santo.

Estas palabras nacen desde el sentimiento más profundo, desde esa anhelada vuelta que, por fin podemos decir, es una realidad. No me gustaría acabar, sin hacer mención a la Hermandad de la Santa Cruz, esa gran familia que trabaja durante todo el año, codo con codo para que todo esto sea posible. Muchas gracias por permitirnos, con vuestro esmero poder vivir todo esto, por hacer que la vuelta merezca la pena y siempre nos sintamos como en casa.

«…significaban la vuelta, significaban que estábamos más cerca de alcanzar el cielo en una sola levantá…”

Ezequiel Migueles Ruiz

Presidente de la Corporación

Y siempre seréis ejemplo

Hace unos días…y coincidiendo con la festividad de San Martín, hice lo posible para sacar un ratito de calidad en el día para tener a mi peque encima. Pude disfrutar de su respiración, su olor, sus ruiditos, su calor y ese amor tan grande que….en fin, aquí ya muchos saben de lo que hablo.

Por otra parte, tenía una espina pendiente con mi otra pequeña; mi Sentencia, pero debido a la lejanía, no quería que esa cita fuera en un día cualquiera. Y es que muchas veces, aunque parezca una tontería, he llegado a mi pueblo casi descolocado, como un ausente, un forastero o como dirían mis hermanos: un “guiri”. Solo vuestros abrazos, bromas y cariño me han devuelto a la realidad.

Esta vez, quería hacer las cosas bien y empezar a ensayar con tiempo, pues han pasado casi 2 años después de nuestro último abrazo. Nerviosos e ilusionados, Martin y yo nos sumergimos en “El Silencio que oprime mis deseos”…esa obra de arte que hace de todo menos estar en Silencio.

¿Cómo le cuento yo a esta criatura sobre la Sentencia? Apenas sonaron las primeras notas y la emoción ya me había recorrido todos los sentidos. ¡Qué voz más bonita tiene Urbano! ¡qué poesía con más arte narraba Ruiz!… ¿qué hace Sergio que no se dedica a esto? Increíble, indescriptible, sin palabras.

Allí seguíamos emocionados y sin perder detalle. Los hermanos nos contaban como era el Domingo de Ramos, una Saeta al Humilde, el Presidente ejemplo nos daba, y otro hermano del pasado, presente y futuro nos contaba… y más cante, más poesías, más dulce melodía, mas fotos que lagrimas derramaban… obra de arte, Sentencia de mi vida. Palabras de Esperanza, una mirada al Terrible desde tu rostrillo, ¡se pare el tiempo…se haga el Silencio! Incluso ¡nos fuimos con Chache a la Puente! … ¡menos paso! ¡Que no quiero que este sueño termine! Tal era el momento de Gloria que pude disfrutar de esos padres y madres que ya nos cuidan desde el Cielo. Así en el Cielo como en la Tierra, GRACIAS a vuestros padres y madres por haberme dado el regalo de teneros en mi vida.

Las notas de piano se me clavaban como vuestros abrazos. ¡Qué caras! ¡Qué alegría…! ¿Has visto Martin? eso es lo que os he contado desde el primer día.

Gracias hermanos por todo lo presente y todo lo que me habéis dado hasta hoy. Estoy seguro que lo mejor está por venir. Gracias a todos los que habéis hecho posible esta maravilla que quedará para la historia de la Sentencia. Gracias a todos los que han participado con sus videos, a los precursores, a los que no se rinden, a los que aportaron sus palabras, sus fotos, comentarios e incluso abrazos, que sin saberlo hicieron posible este sueño.

Y mención especial para nuestro hermano Sergio, que ha sabido dar vida a este sentimiento de una forma nunca vista…

Y como dijo el maestro, nuevamente GRACIAS:

“Vosotros sois el cimiento

Que a nuestra Mananta apoya

Y siempre seréis ejemplo

Trabajando… y en las sombras”

Amén.

«…gracias…”

Gregorio Triviño Luna

Hermano de la Corporación

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