Sábado Tentaciones 2021

Ya estamos inmersos en plena cuaresma y hoy quiero hacer referencia al Evangelio, ya que tiene una buena reflexión para todo lo que está aconteciendo en el mundo.

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas (4,1-13):

“Jesús, lleno de Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

  • Diablo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.
  • Jesús: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.

Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

  • Diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quién quiero la doy. Si tú postrado me adoras todos serán tuyos.
  • Jesús: Vete de mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.

Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo.

  • Diablo: Si eres Hijo de Dios échate de aquí abajo; Porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden y en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.
  • Jesús: Dicho está: no tentarás al Señor tu Dios.

Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.”

Palabra del Señor

El Evangelio nos transmite la vida del día a día y que, extrapolándolo a lo que hoy estamos viviendo, se podría decir que nos encontramos en el desierto, desorientados, sin saber qué hacer, porque un pequeño intruso nos está quitando todo y podría llegar a confundirnos. En momentos como estos debemos ser fuertes, tener fe, mirar hacia delante y ser pacientes, como lo ha sido el hermano que hoy va a tener el honor de quitar otra patita a nuestra querida vieja.

Un hermano que, sin ser de Puente-Genil, lo da todo por vibrar de emociones, por compartir mesa con su Sentencia, por brindar con un vaso de uvita o por abrazar a un hermano.

Tus andaduras mananteras comenzaron en 2008, donde empezaste a formar parte de esta gran familia. Has ido avanzando mucho en estos años, haciendo un esfuerzo increíble, ya que siendo forastero y no teniendo raíces mananteras, vives la Cuaresma pontana con gran ilusión.

Este año tiene que estar siendo difícil para ti hermano, pero quiero que cuando mires esa pata te acuerdes de que aquí tienes treinta y un corazones sentenciados, que, aunque no puedan abrazarte están a tu lado en cualquier lugar y en cada momento.

Hoy toca ser humilde y paciente para volver a reencontrarnos, para ver esa cara de felicidad el Miércoles Santo, haciendo tu particular estación de Penitencia, portando al que, sentado en dura peña, postrado está, calle Aguilar arriba al son de un pasodoble.

Hermano Nacho, me enorgullece que una gran persona como tú sea sentenciado, espero que disfrutes de este día y que pronto podamos abrazarnos y brindar todos juntos.

«¡Un fuerte abrazo para el hermano Ignacio Sanz Ramirez

Ezequiel Migueles Ruiz

Presidente de la Corporación

Sábado Carnaval 2021

¡Primer sábado de cuaresma de 2021! Sí hermanos, hoy deberíamos estar subiendo al Calvario, para después restarle la primera patita a nuestra preciada vieja. Esa que nos hace contar cada sábado hasta llegar al culmen de emociones, la que es calendario de todo buen manantero y a la que echaremos tanto de menos.

Este año va a ser muy difícil para todos, otra Cuaresma pausada, de la que saldremos adelante juntos y que nos hará más fuertes. Apreciaremos mil veces más lo que en antaño nos pasaba desapercibido. Valoraremos cada segundo que estamos en el cuartel, cada cántico, cada abrazo eterno con un hermano… Todo será diferente a partir de ahora, pero unidos, seguiremos siendo grandes. Tan grandes como el hermano que hoy tiene el privilegio de empezar la cuaresma llevándose la primera pata de nuestra vieja.

Un hermano ejemplar donde los haya, una persona peculiar, al que cuando falta en la mesa se le echa muchísimo de menos y más, en estos momentos tan dolorosos, ya que él en sí, es todo amor. Es uno de los hermanos al que considero pilar fundamental de la Sentencia.

Puedo sentirme afortunado de que nuestra amistad haya traspasado los muros del cuartel y de que me hayas guiado con tus consejos tanto dentro, como fuera de él. Me has hecho crecer como manantero y sentenciado.

Te damos mucha “caña” cuando entonas una cuartelera, y te decimos cariñosamente cosas como: “¡cualquier día te explota una vena!” o “Popeye” por tu forma tan peculiar de cantar.

Sí, hermano Antonio Luque, hablo de ti, me siento orgulloso de que seas sentenciado, de que puedas compartir con todos nosotros cuartel, de que estés ahí cuando más te necesitamos. Siempre estás dando amor y esos abrazos que reconfortan.

Has tenido una trayectoria envidiable tanto dentro como fuera del cuartel, siendo costalero de la Santa Cena y Nuestro Padre Jesús de los Afligidos, luz y guía de la Santa Cruz, como sentenciado empezaste con pequeños cargos en directiva hasta llegar a ser presidente, e incluso has tenido el mayor honor que puede otorgarse a un hermano, ser ejemplar para tu Corporación.

Gracias por ser como eres, no cambies nunca hermano.

«¡Un fuerte abrazo para el hermano Antonio Luque Molina!»

Ezequiel Migueles Ruiz

Presidente de la Corporación

Me Quedé Esperando

«Hoy me levanté radiante
Pues llegan los días grandes
De esa semana que parece durar un instante
Pero… no sé qué extraña circunstancia habrá ocurrido,
Que al llegar la hora de verte concurrido
Por aquí no se escuchaba el más mínimo ruido…
Me siento tan triste y confundido…
Tanto, que aún no ha llegado el martes y ya me siento afligido.
Y es que, me he quedado esperando…
Esperando a que el presidente tome el mando
De esa mesa que me sigue enamorando
Esperando que suene el ronco tambor
que dé paso a alguna fulgurante voz
y es que, hasta el incienso está sin quemar,
los cristales sin llenar,
las túnicas sin planchar…
Pero… ¿qué broma es esta?
¡Si ni siquiera la mesa está puesta!
¿Dónde estáis? ¡Qué es la hora!
Que hasta he escuchado a los 4 de colores
Sollozar sin consuelo por los rincones,
Porque al terrible dicen no poder rendirle honores.
¿Y la vieja qué?
O me la dejáis sin patas o la dejáis con cuatro,
Una cosita que pegue, que siempre estáis armando el taco
Y la mujer no está ya pa´ que le den estos malos ratos.
Aunque eso sí, muy astuta la he escuchado decir
que lo de dejarle la medalla tampoco está mal
Que también se merece ser un año ejemplar,
por to lo que os tiene que aguantar.
Y entre este atronador silencio de coreadas sigilosas,
de abrazos moderados y cuarteleras sordas
me pareció escuchar una voz en la lejanía,
una voz familiar que entre suspiros al viento decía:
¡Dios mío, devuélveme pronto con los míos!
Y en ese instante temblaron mis cimientos
Sabedor de que si no estaban a mi abrigo
Era por culpa de algún ruin enemigo
Que, desacertado, querría alejar nuestros caminos
Pero no desesperéis hermanos,
Que aunque los días pasen sin poder daros un abrazo
Yo esperaré paciente, al día en que volvamos a encontrarnos»

El Cuartel

Viernes Santo, Triste Día

«Viernes Santo triste día… Hermano, ¡no hay partituras para que suene la eterna melodía, no hay plumas blancas, ni escudos, hachas, ni velas encendidas…! en el pentagrama no se refleja ni una triste armonía.

En el fondo de nuestra alma, en el cofre donde guardamos nuestra vida, como en bonito sueño, sonará La Diana y veremos al Terrible, al amo de “toas” las cargas bajo el pórtico, junto a su madre bendita, como siempre al amparo de alba, pero este año no será hermano la lluvia, quien entristezca a nuestra “Mananta” querida, si no una pandemia, una mala pesadilla.

No habrá rezos por las calles, penitencias, ni promesas cumplidas, no habrá reverencias, ni veremos figuras en fila, no tendremos bendición del Terrible, a su tierra querida.

Pilatos no lavará las manos, la Sentencia no será oída, Longinos no hundirá su lanza, en el costado de quien nos dio la vida.

El cielo se cerrará, la noche cogerá cabida, en este Viernes Santo, Viernes Santo gran triste día.

A Dios le ha llegado Buena Muerte, y a nosotros hermano, Soledad y Angustia, Angustia y Soledad, pues infierno no se ha cerrado, ni baila San Juan de la aguililla, ni paso doble romano se escucha, ni cuarteleras, ni alegría, porque la calle Don Gonzalo llora hermano, por su Viernes Santo, Viernes Santo triste día.

En nuestro recuerdo quedará hermano, ese caminar, junto a nuestra alpatana querida, cogidos del brazo, embriagándonos de la noche más querida, en la cual dios muere, pero la “Mananta” respira vida.

Pero hermano, no sientas pena, no pierdas la alegría, porque el año que viene si Dios quiere, la “Mananta” seguirá viva, escucharemos La Diana, la eterna melodía, y disfrutaremos de Enriquetilla, Pilatos sentenciará, y Longinos no hará justicia. Demonio y muerte desfilarán con cadenas y juntos a una gran algarabía, veremos bailar a San Juan y a las figuras en su fila, y calle Don Gonzalo ya no llorará hermano, por que estará llena de alegría»

«Sirvan estas líneas hermano, como ungüento para nuestras herías, porque el año que viene hermano, Viernes Santo, NO será triste día»

Emilio J. Varo Cabello

Hermano de la Corporación

Sábado Transfiguración 2020

Voy camino al grupo, con la ilusión de un niño con un juguete nuevo. Me consta que el primer almuerzo con las madres de la Corporación ha estado a la altura de lo que ellas merecen, sin duda se repetirá y para la próxima no pienso perdérmelo. Era el preludio de lo que la noche nos iba a deparar. Antes del tapeo, reencuentro en la barra con hermanos “forasteros” que pueden venir menos de lo que les gustaría a nuestra Bendita Casa-Cuartel: Carlos Jiménez y Víctor Migueles.

Una copa de vino, un abrazo, una charla… ¡con qué poco es feliz uno sin saberlo! Transfiguración comienza con el toque de nuestro presidente al llamador que marca la entrada al salón, donde se disfrutará de un intercambio de cuarteleras, como los “viejos tiempos” en calle Santos 43, en las que unos y otros nos pisamos en lo que parece un desorden sin control que está más controlado de lo que parece. Las miradas van marcando al cantaor que pondrá voz a la cuartelera.

Canticos, coplas, BRINDIS ¡qué cosas tan simples y qué grandes al mismo tiempo!

Sin darnos cuenta, llega la hora de subir al Calvario, cerquita de Nuestro Patrón. “Id apurando las copas” -dice Ezequiel-. Pero el salón tarda más de lo normal en abandonar la mesa, parece que sabemos lo que nos queda de Cuaresma.

Frente al pórtico hay encuentros con familiares, amigos, hermanos de diferentes corporaciones, brindis, abrazos, fotos, cante…

Ya de vuelta en la Plazuela de Lara esperamos impacientes a que pase el Gallo de Los Ataos y su fila de túnicas negras para acudir a nuestra segunda cita con Cerrillo 50-52. El cansancio y las horas se van notando. “Migueles, aligera que mañana trabajo” -le decía al presidente sin saber lo poco que le quedaba para nuestra Sentencia-.

Paco “Palmita” nos recita con su arte la poesía del “Forastero” y, seguidamente, un hermanito de Moriles, Ricardo, se levanta muy agradecido para demostrarnos su alegría por haber podido vivir Transfiguración con los hermanitos de Los Doctores y recibe un detalle de parte de la Corporación para Antonio Doblas (Bodegas Doblas), quien nos sirve el licor que riega nuestros corazones. Promete volver y nosotros así lo deseamos.

Instantes después el ambiente se templa, nos preparamos para el culmen. A nuestra Vieja Cuaresmera se le quitará una pata más. La tercera de esta Cuaresma. Ni ella ni nosotros nos imaginábamos que este año sería la última. Transfiguración se convertiría en un Domingo de Ramos adelantado. Transfiguración sería para Los Doctores de la Ley, para Puente-Genil el final de una Cuaresma a la que le quedaba aún más de la mitad de los días. El Presidente se encarga de preparar el ambiente, luces apagadas y solo un foco hacia el atril, a sus espaldas también se ilumina el Señor de los Afligidos.

“Me consta que este año está siendo un tanto extraño para ti”.

Sin imaginar que pudiera ser yo, se me hace un nudo en la garganta. Pero no fue hasta unas líneas más adelante cuando me doy cuenta de que me estaba señalando con el dedo, cual Pilatos, desde que empezó.

“He tenido el placer de compartir contigo costal con el Señor de la Caña, aunque no en la misma trabajadera, ya que para ser del ‘FUTBOLIN’ hay que tener mucha categoría”.

Esa palabra se me clavó como una espina. Y me dejo roto.

Habiendo visto lo que viene a continuación muchísimas veces y sabiéndolo de memoria, me levanto de mi silla sin saber qué hacer. Eso sí, no me olvido de llevar conmigo mi copa, porque para dirigirme a la mesa me va a hacer falta notarla temblar en mis labios 2 o 3 veces. Sin titubear prefiero empezar leyendo la Palabra de Dios para darle tiempo al cerebro a procesar lo que me acaba de pasar. Mi móvil suena, no para. Mi novia me llama impaciente porque son ya más de las 2 de la mañana y el despertador sonará temprano. Pero yo como me voy a ir de aquí… son mis hermanos los encargados de silenciar esa llamada y de comunicarle lo que nuestra Vieja Cuaresmera acaba de hacer conmigo, 10 años más tarde me Sentencia con mi segunda Pata.

No puedo hablar, respiro hondo, bebo vino… Y me abro en canal. No hay palabras para agradecer a mis hermanos todo lo que hacen por mí y por mi Corporación. Porque con ellos, lo sueños se hacen realidad. Porque hace 10 años no hubiera sido capaz ni de imaginar que sería nombrado Pregonero del Domingo de Ramos junto a mi hermano Antonio Luque el mismo año en el llegaría a nuestro grupo de Picoruchos la corporación de “Los Doctores de la Ley”, porque era impensable hace 10 años que en la cuaresma de 2018 estrenaríamos una Casa-Cuartel en mitad de la cuaresma, que ese año cumplirían 100 años nuestras figuras. Y que en ese nuevo salón, mi padre y mi hermano pondrían en mi corazón la insignia de los 15 años en La Sentencia de Jesús. Y por infinidad de momentos con mis hermanos, emoción, risas, costal, cante, tertulia…

Porque ellos son mi familia sin llevar mis apellidos.

¡Viva Los Doctores de la Ley
Viva el Señor de los Afligidos
Viva el Grupo…
… y viva la madre que os parió!

«…Una copa de vino, un abrazo, una charla… ¡con qué poco es feliz uno sin saberlo!…”

Roberto Aguilar Martínez

Hermano de la Corporación

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