Me Quedé Esperando

«Hoy me levanté radiante
Pues llegan los días grandes
De esa semana que parece durar un instante
Pero… no sé qué extraña circunstancia habrá ocurrido,
Que al llegar la hora de verte concurrido
Por aquí no se escuchaba el más mínimo ruido…
Me siento tan triste y confundido…
Tanto, que aún no ha llegado el martes y ya me siento afligido.
Y es que, me he quedado esperando…
Esperando a que el presidente tome el mando
De esa mesa que me sigue enamorando
Esperando que suene el ronco tambor
que dé paso a alguna fulgurante voz
y es que, hasta el incienso está sin quemar,
los cristales sin llenar,
las túnicas sin planchar…
Pero… ¿qué broma es esta?
¡Si ni siquiera la mesa está puesta!
¿Dónde estáis? ¡Qué es la hora!
Que hasta he escuchado a los 4 de colores
Sollozar sin consuelo por los rincones,
Porque al terrible dicen no poder rendirle honores.
¿Y la vieja qué?
O me la dejáis sin patas o la dejáis con cuatro,
Una cosita que pegue, que siempre estáis armando el taco
Y la mujer no está ya pa´ que le den estos malos ratos.
Aunque eso sí, muy astuta la he escuchado decir
que lo de dejarle la medalla tampoco está mal
Que también se merece ser un año ejemplar,
por to lo que os tiene que aguantar.
Y entre este atronador silencio de coreadas sigilosas,
de abrazos moderados y cuarteleras sordas
me pareció escuchar una voz en la lejanía,
una voz familiar que entre suspiros al viento decía:
¡Dios mío, devuélveme pronto con los míos!
Y en ese instante temblaron mis cimientos
Sabedor de que si no estaban a mi abrigo
Era por culpa de algún ruin enemigo
Que, desacertado, querría alejar nuestros caminos
Pero no desesperéis hermanos,
Que aunque los días pasen sin poder daros un abrazo
Yo esperaré paciente, al día en que volvamos a encontrarnos»

El Cuartel

Viernes Santo, Triste Día

«Viernes Santo triste día… Hermano, ¡no hay partituras para que suene la eterna melodía, no hay plumas blancas, ni escudos, hachas, ni velas encendidas…! en el pentagrama no se refleja ni una triste armonía.

En el fondo de nuestra alma, en el cofre donde guardamos nuestra vida, como en bonito sueño, sonará La Diana y veremos al Terrible, al amo de “toas” las cargas bajo el pórtico, junto a su madre bendita, como siempre al amparo de alba, pero este año no será hermano la lluvia, quien entristezca a nuestra “Mananta” querida, si no una pandemia, una mala pesadilla.

No habrá rezos por las calles, penitencias, ni promesas cumplidas, no habrá reverencias, ni veremos figuras en fila, no tendremos bendición del Terrible, a su tierra querida.

Pilatos no lavará las manos, la Sentencia no será oída, Longinos no hundirá su lanza, en el costado de quien nos dio la vida.

El cielo se cerrará, la noche cogerá cabida, en este Viernes Santo, Viernes Santo gran triste día.

A Dios le ha llegado Buena Muerte, y a nosotros hermano, Soledad y Angustia, Angustia y Soledad, pues infierno no se ha cerrado, ni baila San Juan de la aguililla, ni paso doble romano se escucha, ni cuarteleras, ni alegría, porque la calle Don Gonzalo llora hermano, por su Viernes Santo, Viernes Santo triste día.

En nuestro recuerdo quedará hermano, ese caminar, junto a nuestra alpatana querida, cogidos del brazo, embriagándonos de la noche más querida, en la cual dios muere, pero la “Mananta” respira vida.

Pero hermano, no sientas pena, no pierdas la alegría, porque el año que viene si Dios quiere, la “Mananta” seguirá viva, escucharemos La Diana, la eterna melodía, y disfrutaremos de Enriquetilla, Pilatos sentenciará, y Longinos no hará justicia. Demonio y muerte desfilarán con cadenas y juntos a una gran algarabía, veremos bailar a San Juan y a las figuras en su fila, y calle Don Gonzalo ya no llorará hermano, por que estará llena de alegría»

«Sirvan estas líneas hermano, como ungüento para nuestras herías, porque el año que viene hermano, Viernes Santo, NO será triste día»

Emilio J. Varo Cabello

Hermano de la Corporación

Sábado Transfiguración 2020

Voy camino al grupo, con la ilusión de un niño con un juguete nuevo. Me consta que el primer almuerzo con las madres de la Corporación ha estado a la altura de lo que ellas merecen, sin duda se repetirá y para la próxima no pienso perdérmelo. Era el preludio de lo que la noche nos iba a deparar. Antes del tapeo, reencuentro en la barra con hermanos “forasteros” que pueden venir menos de lo que les gustaría a nuestra Bendita Casa-Cuartel: Carlos Jiménez y Víctor Migueles.

Una copa de vino, un abrazo, una charla… ¡con qué poco es feliz uno sin saberlo! Transfiguración comienza con el toque de nuestro presidente al llamador que marca la entrada al salón, donde se disfrutará de un intercambio de cuarteleras, como los “viejos tiempos” en calle Santos 43, en las que unos y otros nos pisamos en lo que parece un desorden sin control que está más controlado de lo que parece. Las miradas van marcando al cantaor que pondrá voz a la cuartelera.

Canticos, coplas, BRINDIS ¡qué cosas tan simples y qué grandes al mismo tiempo!

Sin darnos cuenta, llega la hora de subir al Calvario, cerquita de Nuestro Patrón. “Id apurando las copas” -dice Ezequiel-. Pero el salón tarda más de lo normal en abandonar la mesa, parece que sabemos lo que nos queda de Cuaresma.

Frente al pórtico hay encuentros con familiares, amigos, hermanos de diferentes corporaciones, brindis, abrazos, fotos, cante…

Ya de vuelta en la Plazuela de Lara esperamos impacientes a que pase el Gallo de Los Ataos y su fila de túnicas negras para acudir a nuestra segunda cita con Cerrillo 50-52. El cansancio y las horas se van notando. “Migueles, aligera que mañana trabajo” -le decía al presidente sin saber lo poco que le quedaba para nuestra Sentencia-.

Paco “Palmita” nos recita con su arte la poesía del “Forastero” y, seguidamente, un hermanito de Moriles, Ricardo, se levanta muy agradecido para demostrarnos su alegría por haber podido vivir Transfiguración con los hermanitos de Los Doctores y recibe un detalle de parte de la Corporación para Antonio Doblas (Bodegas Doblas), quien nos sirve el licor que riega nuestros corazones. Promete volver y nosotros así lo deseamos.

Instantes después el ambiente se templa, nos preparamos para el culmen. A nuestra Vieja Cuaresmera se le quitará una pata más. La tercera de esta Cuaresma. Ni ella ni nosotros nos imaginábamos que este año sería la última. Transfiguración se convertiría en un Domingo de Ramos adelantado. Transfiguración sería para Los Doctores de la Ley, para Puente-Genil el final de una Cuaresma a la que le quedaba aún más de la mitad de los días. El Presidente se encarga de preparar el ambiente, luces apagadas y solo un foco hacia el atril, a sus espaldas también se ilumina el Señor de los Afligidos.

“Me consta que este año está siendo un tanto extraño para ti”.

Sin imaginar que pudiera ser yo, se me hace un nudo en la garganta. Pero no fue hasta unas líneas más adelante cuando me doy cuenta de que me estaba señalando con el dedo, cual Pilatos, desde que empezó.

“He tenido el placer de compartir contigo costal con el Señor de la Caña, aunque no en la misma trabajadera, ya que para ser del ‘FUTBOLIN’ hay que tener mucha categoría”.

Esa palabra se me clavó como una espina. Y me dejo roto.

Habiendo visto lo que viene a continuación muchísimas veces y sabiéndolo de memoria, me levanto de mi silla sin saber qué hacer. Eso sí, no me olvido de llevar conmigo mi copa, porque para dirigirme a la mesa me va a hacer falta notarla temblar en mis labios 2 o 3 veces. Sin titubear prefiero empezar leyendo la Palabra de Dios para darle tiempo al cerebro a procesar lo que me acaba de pasar. Mi móvil suena, no para. Mi novia me llama impaciente porque son ya más de las 2 de la mañana y el despertador sonará temprano. Pero yo como me voy a ir de aquí… son mis hermanos los encargados de silenciar esa llamada y de comunicarle lo que nuestra Vieja Cuaresmera acaba de hacer conmigo, 10 años más tarde me Sentencia con mi segunda Pata.

No puedo hablar, respiro hondo, bebo vino… Y me abro en canal. No hay palabras para agradecer a mis hermanos todo lo que hacen por mí y por mi Corporación. Porque con ellos, lo sueños se hacen realidad. Porque hace 10 años no hubiera sido capaz ni de imaginar que sería nombrado Pregonero del Domingo de Ramos junto a mi hermano Antonio Luque el mismo año en el llegaría a nuestro grupo de Picoruchos la corporación de “Los Doctores de la Ley”, porque era impensable hace 10 años que en la cuaresma de 2018 estrenaríamos una Casa-Cuartel en mitad de la cuaresma, que ese año cumplirían 100 años nuestras figuras. Y que en ese nuevo salón, mi padre y mi hermano pondrían en mi corazón la insignia de los 15 años en La Sentencia de Jesús. Y por infinidad de momentos con mis hermanos, emoción, risas, costal, cante, tertulia…

Porque ellos son mi familia sin llevar mis apellidos.

¡Viva Los Doctores de la Ley
Viva el Señor de los Afligidos
Viva el Grupo…
… y viva la madre que os parió!

«…Una copa de vino, un abrazo, una charla… ¡con qué poco es feliz uno sin saberlo!…”

Roberto Aguilar Martínez

Hermano de la Corporación

El Perdón

Hermanos, quería en estos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir, días de confinamiento en nuestras casas, trasladaros una pequeña reflexión que hace unos días mi Padre quiso plasmar en unas líneas, la cual me gustaría compartir con vosotros. La Cuaresma termina y con ella nuestro periodo de preparación y reflexión, asumiendo nuestros pecados y, creo que también, intentando buscar algo importante: el Perdón.

EL PERDÓN

«En este momento de bloqueo e inactividad en plena Cuaresma, período de reflexión en otras circunstancias, lleno de hermanamientos en torno a una mesa y de sentidas vivencias, ante este parón emocional y obligada clausura fluye en mi mente la palabra Perdón, en cuya reflexión me lleva a lo más profundo del amor. Cómo es posible que en esta palabra se aglutine tantas cosas que benefician al ser humano y, aunque su práctica es muy escasa y de poca profundidad, cuando la ejercitamos descubrimos el gran beneficio que nos da. Analizando el acto en sí, nos puede parecer un gesto de debilidad, de otorgamiento a la imposición de los demás, pero nada más lejos, nuestro prójimo a veces solo con esta concesión es capaz de pasar a su estado de humanidad, desarma a nuestro prójimo de recursos nacidos de su inteligencia y lo transporta al mejor estadio de su ser: el humano, único para comprender cómo otro ser humano es capaz de darse el perdón nos coloca en ese estadio de inferioridad, en cuyo ejercicio de su concepción aparece lo mejor de nosotros mismos, nos libera del orgullo, que tanto mal a veces nos hace, del egoísmo que tanto daña nuestro corazón y desde esa hipotética sumisión surge nuestro amor. El perdón facilita una nueva oportunidad a un ser que quieres, pero que desde ese momento amaras más, abre cualquier relación a un estadio superior. En este periodo de Cuaresma, procesionamos de nuevo como cada año la Pasión y Muerte de nuestro Señor, a veces sin apenas darnos cuenta que, al final de esa representación, llegamos cada año al mayor perdón que hemos recibido o podamos recibir: la muerte por nosotros de nuestro Señor.»

Sábado Pasión 2020

“QUOD NATURA SEPONIT, SOCIALITAS COPULAT”, o lo que es lo mismo, “lo que la naturaleza separa, la sociabilidad une”. Este lema, que corona el escudo de Puente-Genil y que hace referencia a la unión del Pontón y Miragenil, ambos separados por el Genil, sería perfectamente extrapolable a la situación que vivimos actualmente. Esta vez, la naturaleza se interpone en forma de virus y la sociabilidad, siempre presente en nuestra cultura y transformada en hermandad en nuestra tradición, se abre paso a través de la tecnología.

Es extraño observar a tus hermanos y no poder abrazarles. Es extraño brindar y que no suenen los vidrios. Es extraño un sábado de cuaresma de 80 minutos. La imponente mirada del Señor de los Afligidos hacia una mesa vacía, hacia la quietud y el silencio, estremece el alma. Pero la sociabilidad, convertida en HERMANDAD, hace acto de presencia, por segundo sábado consecutivo, a través de pantallas de dispositivos electrónicos.

Tras la bonita experiencia de Pan y Peces, la cual debo agradecer a nuestro presidente, de nuevo nos disponemos, a las 21h., a unirnos sin estar juntos, a querernos sin abrazarnos, a sentir sin oler ni tocar. Ahora solo bastan la vista y el oído, para ver la cara sonriente de tus hermanos y escuchar sus bromas y cánticos desde sus respectivas casas, con sus respectivas familias. ¿Es suficiente?, posiblemente no, pero en estos días de incertidumbre y pena que corren es, sin duda, un bálsamo reconfortante. En esta ocasión, con menos afluencia que el pasado sábado, tenemos incluso invitados, como “Er Pikiki”, padre de nuestro hermano David Bascón, que se atreve recitar una poesía con menos vino encima de lo habitual. Suena algún cántico y, después de la parada de unos 10 minutos “tras el tapeo” y una “subida” recreada en el balcón o en la cocina de cada uno, volvemos a vernos durante 40 minutos que pasan volando. Ya solo queda terminar de alagarnos por WhatsApp, un ¡Viva el Grupo! y vuelta al silencio de la noche, a la calma.

Se abre ahora una semana previa a nuestra Semana Santa llena de desasosiego, tristeza. Escribo estas palabras en lunes 30 de marzo. Mañana sería el traslado del Señor. La semana que viene no habrá cirios encendidos ni suelos llenos cera; no habrá aroma a incienso o a vino; los hábitos de nazareno y las túnicas de rebateo permanecerán en sus armarios; no habrá nerviosismo de VÍSPERAS; la Biblia no será representada en las calles de Puente-Genil y nuestras queridas imágenes no harán acto de presencia, pero siempre quedará la HERMANDAD, el cariño y el amor por nuestras tradiciones. Solo queda pensar que, tal día como hoy, dentro de 365 días, el Rey de Reyes saldrá por la Calle Casares, y todo esto habrá servido para pensar, recapacitar y querernos más.

¡Viva el Grupo, viva El Terrible y viva nuestra Semana Santa!

«…sentir…»


David Serrano Pérez

Decano de la Corporación

Sábado Pan y Peces 2020

Todavía dormía y ya tenía unas letrillas en la cabeza…

“Ven conmigo forastero
Que te voy a enseñar la
Verdad de la “Mananta”,
De esta pueblo sin igual.

Verás que sin conocerte,
Cualquier hermanito es bueno,
Para brindarte SU CASA
Y no te sientas ajeno.”

…y así me puse en marcha. Llegaba el Día de Pan y Peces y, como cada Sábado de Cuaresma, me levantaba con un “sentimiento especial”. Había deseado este día con todas mis fuerzas, pues estar con mi niña; mi Sentencia, y sus hermanos, es algo difícil de explicar. Para mí, es un poco espinoso, no te engaño, y más aún ahora que me he convertido en ausente, algunas veces casi forastero.

Había pasado un tiempo y, como era normal, aunque estemos en contacto cada día, volver a vernos las caras causó un revelo importante, incluso el presidente tuvo que poner orden. ¡Qué barbaridad, como en los viejos tiempos! No se entendía nada…. solo risas, caras de nerviosismo, muchas bromas y mucho cariño. ¿Un abrazo? Con esos ojos lo tengo “to pagao”… y así pasaba la noche en nuestra casa. Algunos brindis, más vivas, ¡una carcelera Rafael!, bello de punta y más alegría. Así cura esta niña a sus hermanos, con alegría y cariño. Con unidad y fuerza. Con Sentencia.

Como siempre, termina la primera parte de la cena y se hace un descanso. Cuando el tiempo lo permite, subimos a visitar al Terrible y alternar con el resto de la “Mananta”. “Hoy nos quedamos en casa”, supongo pensaría el hermano de la alpatanera, pues ni siquiera la preparó. La verdad tampoco me importó mucho, estaba muy cómodo así, no quería que nada lo estropeara.

Rápidamente, el presiente dio la entrada a la segunda parte de la cena y allí estábamos todos otra vez. Gracias Ezequiel por juntarnos aquí a todos. Como si de un cuento mágico se tratara, el presidente avisó que este momento ya tenía tiempo de terminación y… claro…, nos pusimos un poco nerviosos. Un hermano se puso a cortar jamón como si de un concurso se tratara, otro reía, otro miraba para un lado diferente al que estaban los hermanos, varios hermanos (de forma extraña) se sentaron en el mismo sitio del salón y otro incluso abrió un paraguas… cada uno estaba como en casa, como siempre esta cada uno en la Sentencia, pero en sentido literal, CADA UNO EN SU CASA.

Los tiempos que corren son para estar más unidos que nunca, pero en la distancia. Así, aunque os tenga a 2500 km, os tengo cerca y siempre os tendré. Aunque cada uno hicierais esto desde vuestra casa, habéis permitido que la esencia de La Sentencia de Jesús y Los Doctores de la Ley entrara en vuestra casa. Era un sábado en el que yo tenía que estar allí, en vuestra casa. Un sábado en el que todos teníamos que haber estado allí, y eso, reconozco, me entristeció conforme llegaba el día. Veros la cara por la webcam me hizo entender que lo importante no era estar en esa casa con vosotros, lo esencial era estar con vosotros, porque cada uno de vosotros hacéis esto posible.

A mis hermanos, que son capaces de romper las barreras de la vida y el tiempo, gracias de corazón. David Serrano y yo agradecemos este gesto que habéis tenido para brindarnos un Sábado de Cuaresma con vosotros, ya que el destino no nos permitió estar físicamente. Es cierto David, “para estos unidos no hace falta estar juntos, solo SENTIR”.

Y ahora que ya “siento”… ¿Dije ausente? ¿Dije forastero?… ¡ya lo recuerdo! así terminaban esas letrillas. Gracias hermanos.

“¡Qué me dices! ¿Qué vienes el año que viene?
¿Qué quieres ser “Manantero”?
Pues me alegro amigo mío
Que todos somos hermanos, aunque
Tu seas forastero.

Y cuando a ti te pregunten que,
Por qué eres “Manantero”,
Di con la cabeza alta, con orgullo y valentía
Que “La Puente” a ti te ha dado
La fe que tenías perdida.

Llorando el hombre se fue y sollozando me dijo:
Viva la Semana Santa y el pueblo que me acogió,
Viva toda su gente y la madre que os parió.”

«…hoy nos quedamos en casa…»


Gregorio Triviño Luna

Hermano de la Corporación

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