El Perdón

Hermanos, quería en estos momentos tan difíciles que nos ha tocado vivir, días de confinamiento en nuestras casas, trasladaros una pequeña reflexión que hace unos días mi Padre quiso plasmar en unas líneas, la cual me gustaría compartir con vosotros. La Cuaresma termina y con ella nuestro periodo de preparación y reflexión, asumiendo nuestros pecados y, creo que también, intentando buscar algo importante: el Perdón.

EL PERDÓN

«En este momento de bloqueo e inactividad en plena Cuaresma, período de reflexión en otras circunstancias, lleno de hermanamientos en torno a una mesa y de sentidas vivencias, ante este parón emocional y obligada clausura fluye en mi mente la palabra Perdón, en cuya reflexión me lleva a lo más profundo del amor. Cómo es posible que en esta palabra se aglutine tantas cosas que benefician al ser humano y, aunque su práctica es muy escasa y de poca profundidad, cuando la ejercitamos descubrimos el gran beneficio que nos da. Analizando el acto en sí, nos puede parecer un gesto de debilidad, de otorgamiento a la imposición de los demás, pero nada más lejos, nuestro prójimo a veces solo con esta concesión es capaz de pasar a su estado de humanidad, desarma a nuestro prójimo de recursos nacidos de su inteligencia y lo transporta al mejor estadio de su ser: el humano, único para comprender cómo otro ser humano es capaz de darse el perdón nos coloca en ese estadio de inferioridad, en cuyo ejercicio de su concepción aparece lo mejor de nosotros mismos, nos libera del orgullo, que tanto mal a veces nos hace, del egoísmo que tanto daña nuestro corazón y desde esa hipotética sumisión surge nuestro amor. El perdón facilita una nueva oportunidad a un ser que quieres, pero que desde ese momento amaras más, abre cualquier relación a un estadio superior. En este periodo de Cuaresma, procesionamos de nuevo como cada año la Pasión y Muerte de nuestro Señor, a veces sin apenas darnos cuenta que, al final de esa representación, llegamos cada año al mayor perdón que hemos recibido o podamos recibir: la muerte por nosotros de nuestro Señor.»

Sábado Pasión 2020

“QUOD NATURA SEPONIT, SOCIALITAS COPULAT”, o lo que es lo mismo, “lo que la naturaleza separa, la sociabilidad une”. Este lema, que corona el escudo de Puente-Genil y que hace referencia a la unión del Pontón y Miragenil, ambos separados por el Genil, sería perfectamente extrapolable a la situación que vivimos actualmente. Esta vez, la naturaleza se interpone en forma de virus y la sociabilidad, siempre presente en nuestra cultura y transformada en hermandad en nuestra tradición, se abre paso a través de la tecnología.

Es extraño observar a tus hermanos y no poder abrazarles. Es extraño brindar y que no suenen los vidrios. Es extraño un sábado de cuaresma de 80 minutos. La imponente mirada del Señor de los Afligidos hacia una mesa vacía, hacia la quietud y el silencio, estremece el alma. Pero la sociabilidad, convertida en HERMANDAD, hace acto de presencia, por segundo sábado consecutivo, a través de pantallas de dispositivos electrónicos.

Tras la bonita experiencia de Pan y Peces, la cual debo agradecer a nuestro presidente, de nuevo nos disponemos, a las 21h., a unirnos sin estar juntos, a querernos sin abrazarnos, a sentir sin oler ni tocar. Ahora solo bastan la vista y el oído, para ver la cara sonriente de tus hermanos y escuchar sus bromas y cánticos desde sus respectivas casas, con sus respectivas familias. ¿Es suficiente?, posiblemente no, pero en estos días de incertidumbre y pena que corren es, sin duda, un bálsamo reconfortante. En esta ocasión, con menos afluencia que el pasado sábado, tenemos incluso invitados, como “Er Pikiki”, padre de nuestro hermano David Bascón, que se atreve recitar una poesía con menos vino encima de lo habitual. Suena algún cántico y, después de la parada de unos 10 minutos “tras el tapeo” y una “subida” recreada en el balcón o en la cocina de cada uno, volvemos a vernos durante 40 minutos que pasan volando. Ya solo queda terminar de alagarnos por WhatsApp, un ¡Viva el Grupo! y vuelta al silencio de la noche, a la calma.

Se abre ahora una semana previa a nuestra Semana Santa llena de desasosiego, tristeza. Escribo estas palabras en lunes 30 de marzo. Mañana sería el traslado del Señor. La semana que viene no habrá cirios encendidos ni suelos llenos cera; no habrá aroma a incienso o a vino; los hábitos de nazareno y las túnicas de rebateo permanecerán en sus armarios; no habrá nerviosismo de VÍSPERAS; la Biblia no será representada en las calles de Puente-Genil y nuestras queridas imágenes no harán acto de presencia, pero siempre quedará la HERMANDAD, el cariño y el amor por nuestras tradiciones. Solo queda pensar que, tal día como hoy, dentro de 365 días, el Rey de Reyes saldrá por la Calle Casares, y todo esto habrá servido para pensar, recapacitar y querernos más.

¡Viva el Grupo, viva El Terrible y viva nuestra Semana Santa!

«…sentir…»


David Serrano Pérez

Decano de la Corporación

Sábado Pan y Peces 2020

Todavía dormía y ya tenía unas letrillas en la cabeza…

“Ven conmigo forastero
Que te voy a enseñar la
Verdad de la “Mananta”,
De esta pueblo sin igual.

Verás que sin conocerte,
Cualquier hermanito es bueno,
Para brindarte SU CASA
Y no te sientas ajeno.”

…y así me puse en marcha. Llegaba el Día de Pan y Peces y, como cada Sábado de Cuaresma, me levantaba con un “sentimiento especial”. Había deseado este día con todas mis fuerzas, pues estar con mi niña; mi Sentencia, y sus hermanos, es algo difícil de explicar. Para mí, es un poco espinoso, no te engaño, y más aún ahora que me he convertido en ausente, algunas veces casi forastero.

Había pasado un tiempo y, como era normal, aunque estemos en contacto cada día, volver a vernos las caras causó un revelo importante, incluso el presidente tuvo que poner orden. ¡Qué barbaridad, como en los viejos tiempos! No se entendía nada…. solo risas, caras de nerviosismo, muchas bromas y mucho cariño. ¿Un abrazo? Con esos ojos lo tengo “to pagao”… y así pasaba la noche en nuestra casa. Algunos brindis, más vivas, ¡una carcelera Rafael!, bello de punta y más alegría. Así cura esta niña a sus hermanos, con alegría y cariño. Con unidad y fuerza. Con Sentencia.

Como siempre, termina la primera parte de la cena y se hace un descanso. Cuando el tiempo lo permite, subimos a visitar al Terrible y alternar con el resto de la “Mananta”. “Hoy nos quedamos en casa”, supongo pensaría el hermano de la alpatanera, pues ni siquiera la preparó. La verdad tampoco me importó mucho, estaba muy cómodo así, no quería que nada lo estropeara.

Rápidamente, el presiente dio la entrada a la segunda parte de la cena y allí estábamos todos otra vez. Gracias Ezequiel por juntarnos aquí a todos. Como si de un cuento mágico se tratara, el presidente avisó que este momento ya tenía tiempo de terminación y… claro…, nos pusimos un poco nerviosos. Un hermano se puso a cortar jamón como si de un concurso se tratara, otro reía, otro miraba para un lado diferente al que estaban los hermanos, varios hermanos (de forma extraña) se sentaron en el mismo sitio del salón y otro incluso abrió un paraguas… cada uno estaba como en casa, como siempre esta cada uno en la Sentencia, pero en sentido literal, CADA UNO EN SU CASA.

Los tiempos que corren son para estar más unidos que nunca, pero en la distancia. Así, aunque os tenga a 2500 km, os tengo cerca y siempre os tendré. Aunque cada uno hicierais esto desde vuestra casa, habéis permitido que la esencia de La Sentencia de Jesús y Los Doctores de la Ley entrara en vuestra casa. Era un sábado en el que yo tenía que estar allí, en vuestra casa. Un sábado en el que todos teníamos que haber estado allí, y eso, reconozco, me entristeció conforme llegaba el día. Veros la cara por la webcam me hizo entender que lo importante no era estar en esa casa con vosotros, lo esencial era estar con vosotros, porque cada uno de vosotros hacéis esto posible.

A mis hermanos, que son capaces de romper las barreras de la vida y el tiempo, gracias de corazón. David Serrano y yo agradecemos este gesto que habéis tenido para brindarnos un Sábado de Cuaresma con vosotros, ya que el destino no nos permitió estar físicamente. Es cierto David, “para estos unidos no hace falta estar juntos, solo SENTIR”.

Y ahora que ya “siento”… ¿Dije ausente? ¿Dije forastero?… ¡ya lo recuerdo! así terminaban esas letrillas. Gracias hermanos.

“¡Qué me dices! ¿Qué vienes el año que viene?
¿Qué quieres ser “Manantero”?
Pues me alegro amigo mío
Que todos somos hermanos, aunque
Tu seas forastero.

Y cuando a ti te pregunten que,
Por qué eres “Manantero”,
Di con la cabeza alta, con orgullo y valentía
Que “La Puente” a ti te ha dado
La fe que tenías perdida.

Llorando el hombre se fue y sollozando me dijo:
Viva la Semana Santa y el pueblo que me acogió,
Viva toda su gente y la madre que os parió.”

«…hoy nos quedamos en casa…»


Gregorio Triviño Luna

Hermano de la Corporación

Maldito Intruso

España vive un parón. En la actualidad, miles de españoles vivimos momentos complicados tras declarar el Gobierno, el día 14 de Marzo, el estado de alarma a todo nuestro territorio nacional ocasionado por el COVID-19 (Coronavirus).

Este estado de alarma nos hace que permanezcamos en casa un mínimo de quince días, ampliable por votación en el Congreso si fuera necesario que, viendo los datos y la situación, así se hará.

Esta situación nos llega en plena cuaresma, teniendo que suspender por parte de nuestro cuartel el cuarto y quinto Sábado de Cuaresma, y más adelante cancelando el resto de Cuaresma y Semana Santa.

¡Qué gran palo hermano! Que un mal virus, malditamadre bicho, nos deja sin Cuaresma y Semana Santa. Pues bien, te voy a dedicar unas letras que espero se te queden grabadas y no vuelvas a hacernos esto canalla.

Nos estás dejando de poder levantarnos un Sábado de romanos para ir a comprar la comida que con tanto cariño nos hace Lola y Curro. De ver cómo podemos montar las mesas para estar más cómodos, enfriar el vino o tener la barra sin un pelo de polvo para la cerveza previa. Nos dejas sin poder llegar al cuartel y abrazarnos, de reírnos con el hermano, de alguna bullanga cuando te visita un cuartel. Nos dejas sin subir a ver al Patrón, de bajadas y paradas alegres con un brindis por los que estamos y por los que no. De quitarle el privilegio al hermanito que levanta la pata. Nos quitas el Sábado de Padres, que tanto esperamos cada año, de tantos sentimientos que nos inundan estos días.

Gracias malditamadre. Todavía no he terminado, espera que te vas a enterar de la Semana Santa que nos quitas.

Un sábado de pasión con nuestras mujeres, con las madres de nuestros hijos. Un Domingo de Ramos, ¿tú sabes lo qué es eso? no te haces una idea. Impolutos calle abajo para llegar al cuartel y disfrutar del comienzo, del mejor Domingo del año. Allí, cantamos, reímos, nos abrazamos, nos damos cariño, incluso lloramos de emoción. El sorteo de figuras, chascarrillos por cambios de turno y alegrías del turno a cumplir. Otra subida y bajada, y nuestro flamante hermano ejemplar. Llega el Martes y, no es un Martes más, salen nuestros titulares, y aunque algo nos cueste siempre disfrutamos la tarde-noche, porque no sé cómo, pero todos los de la fila nos volvemos para verle la cara por un momento al Rey de los Judíos.

Llega el Miércoles, Jueves y Viernes Santo, casi nada forastero malo (coronavirus). Cuando bajamos con el tunicón al brazo, el olor del algodón de las túnicas y el azahar hacen que la calle tenga otro aroma diferente. Túnica, cuarteleras, brindis derramados y abrazos se hacen hueco en estos días. Este año no nos verá La Humildad en su casa como cada Miércoles Santo para rezarle y cantarle. Un Jueves Santo muy diferente, dejarás a cuatro hermanos sin su medalla, pero el amor fraterno lo seguiremos sintiendo y compartiendo, aunque no estemos en el cuartel. Nos quitas turnos de figuras, sin ver a nuestro Padre Jesús Preso y darle las gracias por lo que hizo con nosotros, sin nuestras estaciones, no eres bueno. Un Viernes Santo que nos dejas sin poder vivir y sentir, sin poder levantarnos con la brisa mañanera y escuchar el silencio de Jesús por sus calles, sin poder ir al desayuno con las figuras, una copa de anís, un ochío o un bocado de bacalao que marca la túnica, ¡estamos a Viernes Santo! Esas reverencias a nuestro Terrible que este año nos quitas, ¡si tú supieras lo que es eso! Mediodía, carrefila de colores y música adornan la calle Don Gonzalo con un final de Pregón. Forastero malo, por la tarde nos vamos a Jesús, allí esperamos a las figuras que, subiendo calle Aguilar y Amargura, llegan al Pórtico para reverenciar de nuevo al Patrón. La fría sangría nos introduce en el embrujo de la noche que nos atrapa y seduce cada año. Las puertas del templo se abren para un cortejo que sin un orden lógico todo tiene su sentido. Noche del Viernes Santo, todo el cuartel envuelve a una triste mesa por la última junta, pero felices por otra noche más de Viernes. Suena el ronco tambor para que hermanos canten, otros brindan, otros lloran y otros preparan la alpatana con líquidos de la tierra, otros y uvitas. El Sábado de Gloria no hacemos nada, pero ya que este año nos has quitado días el año que viene puede ser que nos juntemos también este día. Y, por supuesto, el Domingo de Resurrección temprano al desayuno para vestir a los Doctores en el último desfile del año. Otra larga fila de hombres con grandes corazones y cuerpos tocados de la semana se disponen subir calle Aguilar hasta llegar al Tropezón para volver al cuartel y celebrar la junta. Y tantas, tantas cosas que no te voy a contar porque se quedan en nuestras paredes.

Forastero intruso, si tú supieras todo lo que nos has quitado, todos los momentos que nos has robado, pero tranquilo que volveremos, saldremos más unidos y fortalecidos de este parón. Volveremos a llenar las calles, a subir y bajar, a ponernos el tunicón, a abrazarnos más que nunca, a besarnos y demostrarnos que estando unidos, que nada podrá con nosotros.

Animo a lo de siempre, pero ahora más que nunca, aprovechemos el cuartel, aprovechemos cada acto, actividad que se organice. Es ahora cuando nos damos cuenta que en cualquier momento no podemos disfrutarlo. Vamos a organizar cosas, vamos a juntarnos y vamos a unirnos durante el año para el colofón de la Cuaresma y Semana Santa.

Por último, forastero travieso espero que pronto desaparezcas de nuestras vidas, nos dejes tranquilos, ¡que estábamos muy bien antes hombre!, déjanos vivir con la alegría que vivimos. Puede ser que nos dejes también sin la Semana Santa Chiquita, dejes a nuestros niños sin su semana, pero bueno, aguantaremos unidos.

¿Quién ha invitado a este forastero hombre?

«…¡Hermanos! momentos difíciles, hombres fuertes.
¡VIVA EL CUARTEL!…»


Javier Urbano Estepa

Hermano de la Corporación

Almuerzo de Madres – Sábado Transfiguración 2020

El Sábado de Transfiguración empezaba bien tempranito en La Sentencia pues, ca’uno desde su casa se preparaba para un almuerzo más que especial.

El salón de nuestra casa cuartel se vestía con galardones para recibir la visita de nuestras madres. Un almuerzo muy esperado por todos los hermanos del cuartel, pues sería la primera vez que compartiríamos mesa con ellas. Algunas de ellas era la primera vez que gozaba de dicha oportunidad y otras tantas sí que habían asistido a ciertas comidas en otras corporaciones, pero nunca con sus hijos. De aquí la importancia y la ilusión con la que afrontamos dicho evento.

El almuerzo transcurría aparentemente tranquilo, nuestras madres se iban conociendo y también hacían hincapié en conocernos a nosotros, a los “hermanos de mi hijo”, tal y como se escuchaba en la mesa. Preguntaban, miraban y brindaban como, imagino solo una madre puede hacerlo: con mucho orgullo.

Pronto comenzaron las intervenciones y solo cabían palabras de agradecimiento y de felicidad por lo que La Sentencia estaba viviendo en ese momento, una vez más, creando historia viva dentro de nuestro cuartel, ahora también de ellas. Hubo incluso quien se animó a cantar una cuartelera con su hijo, como fue el caso de nuestro hermano Javier Urbano y su mamá Mari Estepa, acto que los presentes agradecimos y aplaudimos, pues eso solo nos hacía ver que nuestras invitadas se sentían más que a gusto y felices de acompañarnos.

Resaltar también la intervención de Mari Navas, mamá del hermano Francisco Trenas, quien tomó la palabra para comunicarnos que la mantelería que ese mismo día estábamos estrenando era un regalo que nos habían hecho entre todas las madres de los hermanos de la Corporación. Desde aquí, volvemos a agradecerles a todas ellas este detalle que, sin duda, sabremos aprovechar y tratarlo con cariño por tener el significado que tiene.

En definitiva, fue una jornada que disfrutamos como niños chicos, con una compañía inmejorable, en la que hubo muchas risas, lágrimas y por supuesto ilusión.

Tal y como culmina la poesía:
“Viva la Semana Santa y el pueblo que me acogió,
viva toda su gente y la madre que os parió.”

«…todos esperamos que, a partir de hoy, os sintáis un poquito más orgullosas de nosotros…»


David Bascón Esojo

Hermano de la Corporación

Sábado Tentaciones 2020

No todos los días puedes disfrutar de un sábado de Cuaresma en tu Corporación. Que me lo digan a mí, que tantos me he perdido a causa de mi trabajo. Por lo que cada momento es único e irrepetible, y debemos disfrutarlo al máximo. Esta reflexión hermanos, es la misma que me hago siempre cuando entro por las puertas de nuestro bendito Cuartel.

Al igual que el año pasado, en esta segunda subida a la Plaza del Calvario “Tentaciones” pudieron acompañarnos en nuestra mesa, los cuatro hermanos Delgado y también el hermano de nuestro hermanito Raúl García. Como viene siendo habitual, puntualmente a las nueve de la noche, después de un momento de abrazos y tertulias en la zona de la barra, nuestro presidente Ezequiel Migueles pone comienzo al tapeo con tres golpes al llamador. Debido a la ausencia de nuestro hermano Luis Jiménez, que es quien suele bendecir la mesa, el presidente le otorga este privilegio al hermano Raúl García donde, después de un rezo y unas palabras, se abre paso a la escucha de los primeros vidrios con nuestros brindis.

El tiempo se veía un poco inestable pero no impidió la subida. Al terminar el tapeo, el presidente nombró como encargados de la alpatanera a los hermanos David Bascón y Cristian Pérez. Ya en la Plaza del Calvario, una pequeña llovizna nos hizo refugiarnos en una cochera al lado del cuartel de los Samaritanos, donde improvisadamente se unieron hermanos de otros cuarteles, amigos y conocidos a unos cánticos coreados.

A la una de la madrugada, dimos comienzo a la cena de «Tentaciones» y, como encargado del protocolo a causa de las ausencias de los hermanos David Serrano y Antonio Luque, el hermano Raúl García dio la palabra a Javier Urbano, quien quiso explicarnos sus sentimientos encontrados en el periodo que estuvo fuera de la Corporación. Javier quería volver a expresarse en la que siempre fue su mesa, transmitiéndonos que la amistad y la hermandad de los hermanos es más importante que ver nuestra Mananta de una manera un poco distinta.

Y, ya para terminar, se volvieron a apagar las luces de todo el salón, menos el foco que alumbra a nuestro atril. Llegó el momento más importante de la noche, un hermano iba a volver a tener el privilegio de bajar la segunda patita a nuestra Vieja Cuaresmera. Cuando escuche esta frase “Tuviste la ocasión de colocar en lo más alto de tu pueblo a los Doctores de la Ley y el nombre de la Sentencia de Jesús cuando se te brindó la oportunidad de abrir la Mananta Pontana con el pregón del Jueves Lardero” sentí que sólo podría ser yo la persona elegida para este reconocimiento. No me lo esperaba para nada, yo siempre he luchado y he trabajado sin querer ningún reconocimiento, solo por conservar nuestras tradiciones y luchar por un sueño, mi Sentencia. Y así será siempre, con mis defectos y mis virtudes, pero siempre poniendo toda mi fe y mi corazón por mis hermanos. Agradezco de todo corazón al hermano presidente las palabras dedicadas y por elegir, precisamente el sábado de Tentaciones, estando también acompañado de mis tres hermanos de sangre.

¡Viva Los Doctores de la Ley!
¡Viva La Sentencia de Jesús!
¡Viva nuestra Mananta!

«…nunca dejaré de luchar por nuestras tradiciones y por nuestra Sentencia…”

Fco. Javier Delgado Fernández

Hermano de la Corporación

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